viernes, 22 de abril de 2016

Adaptación: "El hombre de la piel de oso" (II)

Esta entrada está destinada a la adaptación del cuento “El hombre de la piel de oso” para niños de 5 años.

En primer lugar, hay que tener presente que los cuentos son manifestaciones simbólicas de los sueños y deseos de la gente: no morir (por eso reviven los protagonistas), no envejecer, poder elegir con quién encontrar matrimonio… por ello estos suelen ser los temas principales de los cuentos folclóricos.

Este cuento, en particular, ha sido recopilado por los hermanos Grimm. Esto quiere decir que los hermanos Grimm no tienen versiones originales sino que son todas copias aunque ellos hayan introducido algunas variaciones. En todas esas variaciones hay una intencionalidad a destacar. Ellos no son los autores, no son sus  propios cuentos.

Los hermanos Grimm pertenecían a la Época del Romanticismo: “movimiento cultural originado en Alemania y Reino Unido a finales del siglo XVIII. Su característica fundamental es la ruptura con la tradición clasicista basada en un conjunto de reglas estereotipadas. Además defiende el valor de la libertad creativa,  el subjetivismo y exaltó la importancia del individualismo y su particular visión del mundo y reivindicó la concepción subjetiva de la realidad”. Aspecto a tener en cuenta, puesto que muchas de las características del Romanticismo se van a  ver reflejadas en sus diferentes recopilatorios.

El objetivo original que perseguían los hermanos Grimm, a través de su labor investigadora de recopilación de los cuentos populares y de otros trabajos lingüísticos y literarios, era el de devolver al pueblo alemán su lengua, su gramática, su historia y su léxico. Su literatura era para todos los públicos: no se dirigían al niño, al adulto o al anciano concretamente, sino que se trata de una literatura colectiva del pueblo para el pueblo.

Los hermanos Grimm


- A continuación, nos adentramos en el cuento “El hombre de la piel de oso”

“El hombre de la piel de oso” es un cuento folclórico. Esto quiere decir que no tiene un autor en concreto (es anónimo). Estos cuentos se transmiten oralmente, por lo que es probable que haya habido alguna modificación en el texto desde las primeras veces que se ha ido transmitiendo, hasta la actualidad. Esta forma de transmisión favorece a que al cuento se le vaya quitando realidad y se le vaya añadiendo más fantasía.

Había una vez, hace mucho tiempo, en un lugar muy lejano, vivían dos hermanos: Eva (la hermana mayor) y Abel (el hermano pequeño) en una misma casa junto con sus padres. La hermana mayor, bastante antipática, repelente y egoísta, vivía gracias a las ganancias de sus padres. El hermano pequeño, todo lo contrario a ella, se dedicaba a la agricultura y ganadería para poder sobrevivir con los recursos que sacaba de los alimentos.

Haces unos años atrás, Abel tuvo que marcharse a la guerra para defender a su pueblo. Al regresar a su casa, se entera de que sus padres habían muerto, y que sólo quedaba su hermana. Eva al ser tan egoísta le dijo que la casa iba a ser sólo para ella, por lo que esta noche le dejaba a Abel quedarse a dormir, pero que a partir de mañana se tenía que ir a otro sitio. Abel sólo tenía la compañía de su caballo Tristán, su fiel amigo que le acompañó, ayudó y protegió en la guerra.

Abel no sabía qué decir, ni qué hacer ni a dónde ir. Sólo sabía que tenía que irse de allí. Pero en aquel momento no se le ocurrió otra cosa que alejarse de su casa y ponerse a llorar en el árbol más cercano. Él, desconsolado, dejó de llorar y abrió los ojos. En frente se encontró con un ogro que había aparecido por ahí. El ogro era muy desconfiado, maligno, mentiroso, egoísta y siempre se quiere salir con la suya. Este bicho malvado apareció ya que había escuchado por las ciudades de alrededor que Abel era muy valiente y quería asegurarse de que eso era cierto.

El ogro, aparte de ser todo lo que he dicho anteriormente, tenía una pequeña característica peculiar, era rico.

Se dirigió al joven y le dijo:

-          ¡Hola, muchacho! Antes de nada me gustaría decirte que he oído por ahí que eres muy buena persona y te habías ido a la guerra para defender a tu pueblo. Pero lo que estoy viendo es que tras este incidente te has vuelto pobre, pues no tienes donde vivir, ni dinero, ni a dónde ir; pero aquí sabemos que no te puedes quedar.

El pobre hombre afirmó. Unos segundos después le pregunto:

- ¿Tú me podrías ayudar para que pueda salir de aquí y encontrar un lugar seguro donde pueda vivir?

-          Yo te puedo hacer rico, pero a cambio necesito una recompensa y una muestra de tu valentía– dijo el ogro. Te puedo hacer rico, sí; pero a cambio, si no cumples lo que te voy a decir a continuación, te convertiré en árbol, así tendré otro lugar donde poder refugiarme. Mis riquezas por tus frutos y sombra, ese es el negocio.
El ogro le explica que para que Abel mostrara su valentía, tenía que defenderse de un oso que él iba a hacer aparecer en unos instantes. Así fue y Abel, consiguió defenderse de él y matarlo.

El joven lo acepta, por lo que el ogro le deja su vestimenta primitiva confeccionada con la piel del oso, pues era un ropaje mágico. Cada vez que metas la mano en el bolsillo, podrás sacar todas las monedas que quieras. Eso sí, yo me quedo con tu caballo. Abel, muy triste, le cogió de la pata y se quedó la herradura de su caballo. Para él era su amuleto de la suerte y una forma de saber que siempre estarán unidos. Era lo más valioso para él.
Abel a cambio tiene que hacer dos cosas, le dijo el ogro:

- Sólo podrás hablar con una persona al día y no podrás estar más de un día en el mismo lugar.
- No podrás ni lavarte, ni peinarte, ni cortarte el pelo de ninguna parte del cuerpo, ni las uñas durante 5 años.

El ogro le dijo que si dentro de 5 años vuelve al mismo lugar donde están ahora; le hará rico para siempre y se quedará como él siempre ha sido. Por el contrario, si se muere o desobedece alguna de las normas, el ogro le convertirá en árbol.

El hombre, tras pensárselo un buen rato, acepta el reto. Se puso el ropaje mágico del ogro y en busca de lugares donde poder sobrevivir estos 5 años que le espera.

Las primeras semanas fueron fáciles. Sobrevivía con los frutos de los árboles, fabricaba sus propios hogares con palos y hojas; y además siempre elaboraba hogueras para que ningún animal se aproximara a él y para estar bien calentito.

Iban pasando los meses y Abel cada vez estaba peor. Primero tenía que andar mucho todos los días para no dormir en el mismo lugar que era lo que ponía en el pacto, además no se podía lavar, ni peinar, ni cortar el pelo, por lo que cada vez olía peor, y no estaba a gusto consigo mismo.

Las ideas se le iban agotando. Se puso, pues, a pensar a dónde podía ir y dónde podía pasar seguro estos 3 años que le quedaban. Pensó, pensó y llegó a la conclusión de que la gente en las ciudades era muy simpática; por lo que decidió adentrarse cada día en una ciudad a ver si alguien le dejaba pasar la noche en su casa. Él a cambio, para mostrar su generosidad y recompensa, les dará un puñadito de oro del que saque de sus bolsillos.
Así fue, mucha gente le dejaba pasar por su casa sólo porque este a cambio les ofrecía sus riquezas. Abel le decía al jefe de la casa que se encontraba en apuros y que necesitaban de su ayuda para poder dormir.

A la gente que se encontraba por la calle le daba dinero, así era él, le encantaba ayudar, es algo que siempre ha hecho y que se siente muy orgulloso de ello.

Seguían pasando los días hasta que llegó el cuarto año. Abel estaba ya muy feo. La gente le empezaba a echar de sus casas porque olía fatal, casi ni se le veía la cara de tantos pelos que tenía, la ropa aunque fuera mágica estaba muy estropeada y mucha gente al verle le tiraba piedras y todo tipo de objetos, pues a primera vista se pensaban que era un monstruo.

Pero llegó un día en que Abel vio a un mayordomo llorando desconsoladamente. Abel fue y le preguntó que qué le pasaba. Éste le contestó que había perdido su trabajo, por lo que no iba a poder alimentar a sus hijas. Abel, más generoso que nunca y con muchas ganas de ayudar le dijo:

- No tiene de qué preocuparte. Yo podré darte todas las riquezas que necesites.

El mayordomo se quedó impactado. No sabía qué decir, pero su cara de felicidad lo decía todo. Agradecidamente le dijo que no sabría cómo pagárselo. Lo mínimo es que te deje dormir esta noche en mi casa, pero no es suficiente para agradecértelo.

No hace falta más, con eso me conformo, dijo Abel

- Gracias a tu ayuda y por conseguir que pueda sacar a mis hijas adelante. Como recompensa te ofreceré la mano de una de ellas. Tú puede elegir con la que te quieras casar.

(Era de noche, por lo que el mayordomo le cedió la entrada a su casa y se la enseñó).

Llegó la hora de la cena. Las hijas dos mayores querían que Abel se fuera de la casa, pues era muy feo, olía fatal y, aparentemente, no les parecía buena gente. Por otro lado, la hermana pequeña estaba encantada con Abel. Entendía que llevaba tiempo sin lavarse y sin tener nada, y aún así estaba luchando por vivir. En la cena Abel no hablaba mucho y si lo hacía era sólo con el mayordomo, puesto que en el pacto ponía que sólo podía hablar con una persona el mismo día.

Llegó la hora de dormir y María, la hermana pequeña, se acercó a su habitación. Entró en ella y se puso a hablar con Abel. Éste sólo le escuchaba y María no callaba. Se iba haciendo tarde y tenían que acostarse y dormir, pues a Abel le esperaba un duro día. María antes de irse a dormir le dijo a Abel que le había encantado conocerle, que tenía un corazón muy grande y, sobre todo, que le encantaba cómo estaba luchando para poder sobre vivir. Lo que María no sabía es que Abel también se había enamorado de ella. Había sido un amor a primera vista. Todo era muy romántico, pero Abel era el único que sabía que se habían enamorado el uno del otro.

A la mañana siguiente, Abel entró silenciosamente en la habitación de María, y le dejó media herradura que llevaba de su caballo. La otra mitad se la quedó él. Abel cree en el destino, y está seguro de que, si el destino lo quiere, volverá a encontrarse con María.
Al despertar María se dio cuenta de que Abel había sido quien lo había dejado, pues se hizo la dormida, pero en realidad estaba despierta.

El protagonista siguió con su viaje, seguía apañándoselas. Daba limosna a los necesitados, ayudaba a la gente que lo necesitaba, dormía en la calle porque la gente se pensaba, por su aspecto, que era un monstruo. Abel  solía subir a lo alto de los árboles para poder dormir y que ningún animal le atacara.

Iba llegando el final de los 5 años, y el pensar eso, era lo que le mantenía vivo. Pensar en que dentro de poco, podía ver a María. Aquella niña joven que tanto le había gustado. Era una chica muy guapa, con un cabello de oro súper largo, ojos azul celeste como nunca había visto, y delgada. En definitiva, ese prototipo de chica que todo el mundo quiere tener.
Y, por fin, llegó el último día de estos terribles 5 años. Por fin podía volver a ser como antes, y, además rico. Por fin iba a poder encontrar un lugar donde vivir con seguridad el resto de su vida.

Al día siguiente llegó donde había quedado con el ogro. Los dos se encontraban allí. En primer lugar, el ogro felicitó a Abel por haber sobrevivido estos 5 años correctamente. Le dijo que no esperaba verle vivo, pero que, en ese aspecto, Abel había ganado.

Ahora le tocaba cumplir al ogro la parte del pacto, es decir, hacerle rico para siempre y hacerle volver a Abel como era antes, por lo que le cortó el pelo, le lavó el cuerpo entero, le cortó las uñas y le aseó. En ese momento ya se podía ver al verdadero Abel: ojos verde esmeralda, una sonrisa que enamora (pero que antes no se podía apreciar con las largas barbas), un cuerpo muy musculoso y un corazón que no le cabe en el pecho.

Abel, muy orgulloso de sí mismo, puso rumbo a casa de María. Llamó a la puerta y le abrió el mayordomo. Le dijo que había venido a ver a María. Nadie sabía quién era porque había cambiado radicalmente. Las dos hermanas mayores de María no paraban de hacerle la pelota, hablar con él… sin embargo a María esa cara le resultaba familiar, pero no recordaba dónde la había podido ver anteriormente. El mayordomo, junto con las hermanas, le invitó a cenar.

El mayordomo había preparado una sopa calentita, pues ese día hacía mucho frío. Abel, antes de que se pusieran todos a cenar, le metió en el plato de María la media herradura de su caballo. Nada más meter la hermana pequeña la cuchara en el plato para tomar la sopa, notó que había algún objeto de hierro. Metió la mano y lo sacó. Al verlo se puso de pie y fue corriendo a abrazar a Abel. Después se puso a llorar en su regazo. Nadie entendía nada. Solo ellos dos. Pero eso era suficiente. Abel agarrándole a María de las manos le pidió matrimonio, y esta sin duda lo aceptó.

¡Se iban a casar!

Las hermanas mayores estaban muy enfadadas con la pequeña, puesto que ella iba a ser la que se casaría con el gran Abel, y por ello sentían celos y envidia por María.

Las hermanas de María, fueron las encargadas de organizar la boda, los preparativos y la comida. Como era tanta la envidia y el reproche que tenían hacia la pequeña de la casa, en el plato de María decidieron huir de la casa para no volverla a ver.

El ogro, que estaba en el jardín de la casa se dirigió a Abel y le dijo:

- Tú ganaste el pacto y te quedaste rico; pero gracias a mi, María se ha quedado sin sus dos hermanas.

…  Y colorín colorado, este cuento ha acabado.


La herradura


Adaptaciones
• ¿Por qué lo he adaptado en concreto para niños de 5 años?

En primer lugar porque estos niños tienen más facilidad de entender un cuento como este que, por ejemplo, niños de tres años.

La psicología evolutiva la tienen más desarrollada, por lo que a la hora de comprender, entender e hilar ideas les resultará más sencillo e interesante.

A esta edad los niños progresan mucho en su desarrollo motriz, en su modo de pensar, en la comunicación con los demás, y el conocimiento de su propio cuerpo. Esta última característica se ve muy reflejada en el cuento cuando aparece el ogro, pues éste tiene unas peculiaridades diferentes a las nuestras, y gracias a ello, los niños pueden ver que en el mundo se pueden encontrar con personas diferentes. 

Por otra parte, su vocabulario es bastante amplio. Los niños a esa edad tienen pleno dominio del repertorio fonético. Son capaces de expresar perfectamente su estado de ánimo, por lo que a lo largo del cuento se podrá observar cómo se siente cada uno de ellos, y eso es muy importante para determinar la personalidad de cada uno.

En cuanto al juego simbólico, aparece el juego de roles, el jugar a ser o hacer de, es el juego que predomina todavía en esta etapa. Debemos dejarles libertad para que imaginen y creen o recreen situaciones tanto reales como imaginarias. En cuanto al juego de roles se pueden ver en el texto: el ogro como el personaje malo al que se le tiene miedo; Abel como al personaje que le pasan las cosas malas y que gracias al trabajo y a la no rendición, se consigue todo lo que te propongas; María, como la hermana pequeña de la casa, guapa y que lo sabe todo; y las hermanas mayores como aquellas hermanas que molestan a los hermanos pequeños y que siempre se quieren salir con la suya.

• Cambios realizados en la adaptación:

-          Al protagonista se le aparece un ogro. Sin la adaptación, se le apareció un demonio.

-          Las normas que debe cumplir el protagonista para poder sobrevivir son:
a)    Sólo podrás hablar con una persona al día y no podrás estar más de un día en el mismo lugar.
b)    No podrás ni lavarte, ni peinarte, ni cortarte el pelo de ninguna parte del cuerpo, ni las uñas durante 5 años.
Sin la adaptación, las normas son:
a)    No rezar durante 7 años.
b)    No dormir durante más de un día en el mismo sitio.
c)    No podrás ni lavarte, ni peinarte, ni cortarte el pelo de niguna parte del cuerpo ni las uñas.

-          Abel le da a María la mitad de la herradura de su caballo. Sin la adaptación, es el protagonista quien le da medio anillo a la hermana pequeña de la familia que le había acogido un día para dormir en su casa.

-          Es el ogro el que hace que huyan las dos hermanas mayores, en vez de ser ellas quién se suiciden.

Referencias
- María Trinidad Labajo. (2010). Análisis de textos de autor. Literatura Infantil (78), 16-22. Universidad La Salle.

- Eugène Delacoix. (1930). La libertad guiando al pueblo.: Carpeta pedagógica

- Niños y niñas de 5 años. Cómo son. Características evolutivas., de Mamá psicóloga infantil.

Sitio web: http://www.mamapsicologainfantil.com/ninos-y-ninas-de-5-6-anos-como-son

lunes, 11 de abril de 2016

Adaptación: "El hombre de la piel de oso"

Esta entrada está destinada a la adaptación del cuento “El hombre de la piel de oso” para niños de 5 años.

En primer lugar, hay que tener presente que los cuentos son manifestaciones simbólicas de los sueños y deseos de la gente: no morir (por eso reviven los protagonistas), no envejecer, poder elegir con quién encontrar matrimonio… por ello estos suelen ser los temas principales de los cuentos folclóricos.

Este cuento, en particular, ha sido recopilado por los hermanos Grimm. Esto quiere decir que los hermanos Grimm no tienen versiones originales sino que son todas copias aunque ellos hayan introducido algunas variaciones. En todas esas variaciones hay una intencionalidad a destacar. Ellos no son los autores, no son sus  propios cuentos.

Los hermanos Grimm pertenecían a la Época del Romanticismo: “movimiento cultural originado en Alemania y Reino Unido a finales del siglo XVIII. Su característica fundamental es la ruptura con la tradición clasicista basada en un conjunto de reglas estereotipadas. Además defiende el valor de la libertad creativa,  el subjetivismo y exaltó la importancia del individualismo y su particular visión del mundo y reivindicó la concepción subjetiva de la realidad”. Aspecto a tener en cuenta, puesto que muchas de las características del Romanticismo se van a  ver reflejadas en sus diferentes recopilatorios.

El objetivo original que perseguían los hermanos Grimm, a través de su labor investigadora de recopilación de los cuentos populares y de otros trabajos lingüísticos y literarios, era el de devolver al pueblo alemán su lengua, su gramática, su historia y su léxico. Su literatura era para todos los públicos: no se dirigían al niño, al adulto o al anciano concretamente, sino que se trata de una literatura colectiva del pueblo para el pueblo.

Los hermanos Grim



- A continuación nos adentramos en el cuento: "El hombre de la piel de oso".

“El hombre de la piel de oso” es un cuento folclórico. Esto quiere decir que no tiene un autor en concreto (es anónimo). Estos cuentos se transmiten oralmente, por lo que es probable que haya habido alguna modificación en el texto desde las primeras veces que se ha ido transmitiendo, hasta la actualidad. Esta forma de transmisión favorece a que al cuento se le vaya quitando realidad y se le vaya añadiendo más fantasía.

Había una vez, hace mucho tiempo, en un lugar muy lejano, vivían dos hermanos: Eva (la hermana mayor) y Abel (el hermano pequeño) en una misma casa. La hermana mayor, bastante antipática, repelente y egoísta, se dedicaba al cuidado de la casa. El hermano pequeño, todo lo contrario a ella, se dedicaba a la agricultura y ganadería para poder sobrevivir con los recursos que sacaba de los alimentos.

Haces unos años atrás, el pueblo en el que vivían y toda la región, sufrió unas sequías bastantes fuertes. Estos dos años pudieron sobrevivir gracias a las reservas alimenticias que tenían.

El hermano, al ver que la gente del pueblo (y él mismo) se estaban quedando sin nada que comer, decidió emprender un viaje en busca de comida para poder abastecer a todo el pueblo.

Abel amarró a los caballos a la carroza que tenía en el jardín de su casa, y puso inicio a su viaje. Duró más o menos una semana, pues tenía que llenar toda la carroza e irse a las ciudades vecinas a por los alimentos.

Una vez que ya tenía la carroza llena y no le cabían más, puso rumbo a su casa. No paraba de pensar en todo lo que había recolectado y lo feliz que iban a estar en su pueblo al ver que iban a poder sobre vivir a la sequía y que tenían alimentos suficientes hasta que sus tierras estuvieran, de nuevo, fértiles. Estaba convencido de que se iban a poner todo a saltar y cantar de alegría.

Al amanecer de un día, por fin llegó a su pueblo, y vio que todos los vecinos habían muerto. El muchacho al dirigirse a su casa, vio que encima del felpudo de la puerta había una carta que ponía que era para él y que la tenía que leer urgentemente. La abrió y leyó lo siguiente:

“Este pueblo llega a su fin. Poco a poco hemos ido muriendo por una gran enfermedad infecciosa que nos ha ido afectado a todos. Es una enfermedad terrible de la que nadie sale vivo de ella, por lo que es mejor que te vayas muy lejos para no cogerla y seguir vivo muchos años.
De parte de todo el pueblo, te damos las gracias por la iniciativa que tuviste al irte a recolectar cosecha para todo. En todo momento hemos estado pensando en ti y en la gran persona que eres. Has hecho mucho por este pueblo, y siempre te estará agradecido.
Seguro que con tu lealtad, tu gran personalidad, la buena persona que eres y con lo que te gusta ayuda a los demás, llegarás muy lejos y conseguirás aquello que te propongas. Ahora es hora de que te vayas lejos y encuentres algún sitio donde poder vivir.
Sigue siendo como hasta ahora y la vida te lo recompensará.

De parte de todo el pueblo”

El pobre hombre, en aquel momento, no sabía qué hacer ni a dónde ir. Estaba desesperado y con la mente en blanco ante dicho impacto, por lo que se sentó en donde había recogido la carta y se puso a llorar. Abel se había quedado sin nada; si su casa, sin su hermana, si los amigos del pueblo, sin gente con la que poder estar y sin dinero con la que poderse comprar una casa. Se había vuelto más pobre. Ahora tenía que emprender un viaje lejos de su querido pueblo, pues en cualquier momento podría coger la enfermedad y morir.

El hombre desconsolado, dejó de llorar y abrió los ojos. En frente se encontró con un ogro que había aparecido por ahí. El ogro era muy desconfiado, maligno, mentiroso, egoísta y siempre se quiere salir con la suya. Este bicho malvado apareció por ahí ya que había escuchado por las ciudades de alrededor que ese pueblo había sido abatido por una epidemia. El ogro al ser un desconfiado, se dirigió para allá a ver si era verdad. Desgraciadamente la gente de las ciudades de alrededor tenía razón. 

El ogro, aparte de ser todo lo que he dicho anteriormente, tenía una pequeña característica peculiar, era rico.

Se dirigió al joven y le dijo:
-          - ¡Hola, muchacho! Antes de nada me gustaría decirte que he oído por ahí que eres muy buena persona y te habías ido a ciudades cercanas en busca de comida. Pero lo que estoy viendo es que tras este incidente te has vuelto pobre, pues no tienes donde vivir, ni dinero, ni a dónde ir; pero aquí sabemos que no te puedes quedar. También han llegado a mis oídos que eres una persona valiente, pero no creo que lo seas más que yo

El pobre hombre afirmó. Unos segundos después le pregunto:

-          - ¿Tú me podrías ayudar para que pueda salir de aquí y encontrar un lugar seguro donde pueda vivir?

- Te puedo ayudar, sí. Pero antes de ponertelo tan sencillo, he de decirte que han llegado a mis oídos que eres una persona valiente, pero no creo que lo seas más que yo. Para demostrármelo, haré aparecer un oso de verdad a tu lado, deberás defenderte de él.

- El hombre, sin miedo alguno, se puso a defenderse hasta que mató al oso. Le costó, pero sólo por demostrárselo al ogro lo hizo.

-          El ogro, al ver que había sido muy valiente, le dijo: "Yo te puedo hacer rico, pero a cambio necesito una recompensa. Te puedo hacer rico, sí; pero a cambio, si no cumples lo que te voy a decir a continuación, morirás y me quedaré con tu alma. Mis riquezas por tu alma, ese es el negocio".

El joven acepta el negocio, por lo que el ogro le deja su vestimenta primitiva confeccionada con diferentes pieles de animales, pues era un ropaje mágico. Cada vez que metas la mano en el bolsillo, puedes sacar todas las monedas que quieras. Para que nadie sepa que es mágica mi ropa y ni quieran quitártela, deberás llevar encima la piel del oso al que acabas de matar. Eso sí, yo me quedo con tu carroza y uno de tus caballos, el otro caballo para ti y la comida también.

El hombre, a cambio tiene que hacer tres cosas:
a) Sólo podrás hablar con una persona al día y no podrás estar más de un día en el mismo lugar.
b) No podrás ni lavarte, ni peinarte, ni cortarte el pelo de ninguna parte del cuerpo, ni las uñas durante 5 años.
c) Deberás ayudar a aquella gente necesitada que te encuentres por la calle.

El ogro le dijo que si dentro de 5 años vuelve al mismo lugar donde están ahora; le hará rico para siempre y se quedará como él siempre ha sido. Por el contrario, si se muere o desobedece alguna de las normas, el ogro se quedará con su alma.

El hombre, tras pensárselo un buen rato, acepta el reto. Se puso el ropaje mágico del ogro y en busca de lugares donde poder sobrevivir estos 5 años que le espera.
Las primeras semanas fueron fáciles. Dormía en el bosque protegido por su caballo. Además siempre se montaba hogueras para que ningún animal se aproximara a ellos y para estar bien calentito.

Iban pasando los meses y Abel cada vez estaba un poco peor. Primero tenía que andar mucho todos los días para no dormir en el mismo lugar que era lo que ponía en el pacto, además no se podía lavar, ni peinas ni cortar el pelo, por lo que cada vez olía peor, y no estaba a gusto consigo mismo.

Llegó un día en el que el caballo de Abel se murió, por lo que ya no tenía nada que le pudiera proteger de los males del bosque, sobre todo por las noches. Se puso, pues, a pensar a dónde podía ir y dónde podía pasar seguro estos 3 años que le quedaban. Pensó, pensó y llegó a la conclusión de que la gente en las ciudades era muy simpática y todo el mundo ayuda a los demás; por lo que decidió adentrarse cada día en una ciudad a ver si alguien le dejaba pasar la noche en su casa.

Así fue, mucha gente le dejaba pasar por su casa. Abel le decía al jefe de la casa que se encontraba en apuros y que necesitaban de su ayuda para poder dormir, éste a cambio le daba unas monedas de oro, pues recordemos que llevaba la ropa mágica del ogro y que cada vez que metía las manos en los bolsillos, podía sacar todo el oro que quisiera.

A la gente que se encontraba por la calle le daba dinero, pues es lo que ponía en las reglas y además, le satisface ayudar a los demás. Es algo que siempre ha hecho y que se siente muy orgulloso de ello.

Seguían pasando los días hasta que llegó el cuarto año. Abel estaba ya muy feo. La gente ya le empezaba a echar de sus casas porque olía fatal, casi ni se le veía la cara de tantos pelos que tenía, la ropa aunque fuera mágica estaba muy estropeada y mucha gente al verle le tiraba piedras y todo tipo de objetos, pues a primera vista se pensaban que era un monstruo.

Pero llegó un día en el que llamó a una puerta para pedir asilo.
-         -  ¿Quién es? – dijo el mayordomo de la casa
-      - Soy Abel. Llevo recorriéndome todas las ciudades de alrededor con el fin de encontrar un lugar donde poder pasar una noche. Sé que mi aspecto no es de lo más agradable, pero hice un pacto con un ogro para que me hiciera rico y poder encontrar un lugar donde poder vivir el resto de mi vida. Prometo que será sólo una noche, no pido más.

-          Vale. No hay ningún problema. Esta es tú habitación (señalándola). Aquí pasarás toda la noche. Cualquier problema dígamelo.

Llegó la hora de la cena. En esa familia el mayordomo tenía 3 hijas. Las dos mayores querían que Abel se fuera de la casa, pues era muy feo, olía fatal y no les parecía buena gente. Por otro lado, la hermana pequeña estaba encantada con Abel. Entendía que llevaba tiempo sin lavarse y sin tener nada, y aún así estaba luchando por vivir. En la cena Abel no hablaba mucho y si lo hacía era solo con el mayordomo, puesto que en el pacto ponía que sólo podía hablar con una persona el mismo día.

Llegó la hora de dormir y María, la hermana pequeña, se acercó a su habitación. Entró en ella y se puso a hablar con Abel. Éste sólo le escuchaba y María no callaba. Se iba haciendo tarde y tenían que acostarse y dormir, pues a Abel le esperaba un duro día. María antes de irse a dormir le dijo a Abel que le había encantado conocerle, que tenía un corazón muy grande y, sobre todo, que le encantaba cómo estaba luchando para poder sobre vivir. Lo que María no sabía es que Abel también se había enamorado de ella. Había sido un amor a primera vista. Todo era muy romántico, pero Abel era el único que sabía que se habían enamorado el uno del otro.

A la mañana siguiente, Abel entró silenciosamente en la habitación de María, y le dejó media herradura que llevaba su caballo. La otra mitad de la quedó él. Abel cree en el destino, y está seguro de que, si el destino lo quiere, volverá a encontrarse con María.

Al despertar María se dio cuenta de que Abel había sido quien lo había dejado, pues se hizo la dormida, pero en realidad estaba despierta.

El protagonista siguió con su viaje, seguía apañándoselas. Daba limosna a los necesitados, ayudaba a la gente que lo necesitaba, dormía muchas veces en casa de familias y, los días que no tenía tanta suerte, le tocaba subirse a lo alto de los árboles para poder dormir y que ningún animal le atacara.

Iba llegando el final de los 5 años, y el pensar eso, era lo que le mantenía vivo. Pensar en que dentro de poco, podía ver a María. Aquella niña joven que tanto le había gustado. Era una chica muy guapa, con un cabello de oro súper largo, ojos azul celeste como nunca había visto, y delgadita. En definitiva, ese prototipo de chica que todo el mundo quiere tener.
Y, por fin, llegó el último día de estos terribles 5 años. Por fin podía volver a ser como antes, y, además rico. Por fin iba a poder encontrar un lugar donde poder vivir con seguridad el resto de su vida.

Al día siguiente llegó donde había quedado con el ogro. Los dos se encontraban allí. En primer lugar, el ogro felicitó a Abel por haber sobrevivido estos 5 años correctamente. Le dijo que no esperaba verle vivo, pero que, en ese aspecto, Abel había ganado.

Ahora le tocaba cumplir al ogro la parte del pacto, es decir, hacerle rico para siempre y hacerle volver a Abel como era antes, por lo que le cortó el pelo, le lavó el cuerpo entero, le cortó las uñas y le aseó. En ese momento ya se podía ver al verdadero Abel: ojos verde esmeralda, una sonrisa que enamora, pero que antes no se podía apreciar con las largas barbas, un cuerpo muy musculoso y un corazón que no le cabe en el pecho.

Abel, muy orgulloso de sí mismo, puso rumbo a casa de María. Llamó a la puerta y le abrió el mayordomo. Le dijo que había venido a ver a María. Nadie sabía quién era porque había cambiado radicalmente. Las dos hermanas mayores de María no paraban de hacerle la pelota, hablar con él… sin embargo a María esa cara le resultaba familiar, pero recordaba dónde la había podido ver anteriormente. El mayordomo, junto con las hermanas, le invitó a cenar.

El mayordomo había preparado una sopa calentita, pues ese día hacía mucho frío. Abel, antes de que se pusieran todos a cenar, le metió en el plato de María la media herradura de su caballo. Nada más meter la hermana pequeña la cuchara en el plato para tomar la sopa, notó que había algún objeto de hierro en su plato. Metió la mano y lo sacó. Al verlo se puso de pie y fue corriendo a abrazar a Abel. Después se puso a llorar en su regazo. Nadie entendía nada. Solo ellos dos. Pero eso era suficiente. Abel agarrándole a María de las manos le pidió matrimonio, y esta sin duda lo aceptó.

¡Se iban a casar!

Las hermanas mayores estaban muy enfadadas con la pequeña, puesto que ella iba a ser la que se casaría con el gran Abel, y por ello sentían celos y envidia por María.

Las hermanas de María, fueron las encargadas de organizar la boda, los preparativos y la comida. Como era tanta la envidia y el reproche que tenían hacia la pequeña de la casa, en el plato de María decidieron meterle un poco de veneno para que muriera la pequeña y, fueran ellas las que se casaría con él.

El ogro vio lo que hicieron las hermanas y como reprimenda, le puso el veneno en el plato de ellas. Poco después de acabar la boda, Abel vio a las hermanas muertas donde el huerto de la casa de ella. Fue a ver qué había pasado, cuando de repente se encontró al ogro.

Este, sin piedad alguna se dirigió a Abel y le dijo:
-         -  ¡Ves! Yo siempre salgo ganando. No he tenido la suerte de haberme llevado tu alma; pero sin embargo me llevo dos.

…  Y colorín colorado, este cuento ha acabado".

La herradura



Adaptaciones

• ¿Por qué lo he adaptado en concreto para niños de 5 años?

En primer lugar porque estos niños tienen más facilidad de entender un cuento como este que, por ejemplo, niños de tres años.

La psicología evolutiva la tienen más desarrollada, por lo que a la hora de comprender, entender e hilar ideas les resultará más sencillo e interesante.

A esta edad los niños progresan mucho en su desarrollo motriz, en su modo de pensar, en la comunicación con los demás, y el conocimiento de su propio cuerpo. Esta última característica se ve muy reflejada en el cuento cuando aparece el ogro, pues éste tiene unas peculiaridades diferentes a las nuestras, y gracias a ello, los niños pueden ver que en el mundo se pueden encontrar con personas diferentes.  

Por otra parte, su vocabulario es bastante amplio. Los niños a esa edad tienen pleno dominio del repertorio fonético. Son capaces de expresar perfectamente su estado de ánimo, por lo que a lo largo del cuento se podrá observar cómo se siente cada uno de ellos, y eso es muy importante para determinar la personalidad de cada uno.

En cuanto al juego simbólico, aparece el juego de roles, el juagar a ser o hacer de, es el juego que predomina todavía en esta etapa. Debemos dejarles libertad para que imaginen y creen o recreen situaciones tanto reales como imaginarias. En cuanto al juego de roles se pueden ver en el texto: el ogro como el personaje malo al que se le tiene miedo; Abel como al personaje que le pasan las cosas malas y que gracias al trabajo y a la no rencición, se consigue todo lo que te propongas; María, como la hermana pequeña de la casa, guapa y que lo sabe todo; y las hermanas mayores como aquellas hermanas que molestan a los hermanos pequeños y que siempre se quieren salir con la suya.

Cambios realizados en la adaptación:

- El protagonista vivía con su hermana en la misma casa. Sin la adaptación, el protagonista vivía en un principio con sus padres y dos hermanos.

- En un primer momento Abel se va del lugar donde vive porque tiene que ir a por comida para poder alimentar a su pueblo. Sin embargo, por el otro lado, el protagonista se marcha a Flanders para luchar y defender su tierra en nombre de Dios.

 - Abel tuvo que huir de su pueblo porque había una epidemia que estaba arrasando con toda la gente del pueblo, por lo que para salvarse tenía que huir. Sin la adaptación, el protagonista abandonó su hogar porque sus hermanos no le aceptaron tras su llegada de Flanders.

-          - Al protagonista se le aparece un ogro. Sin la adaptación, se le apareció un demonio.

-         -  Las normas que debe cumplir el protagonista para poder sobrevivir son:
a)    Sólo podrás hablar con una persona al día y no podrás estar más de un día en el mismo lugar.
b)    No podrás ni lavarte, ni peinarte, ni cortarte el pelo de ninguna parte del cuerpo, ni las uñas durante 5 años.
c)    Deberás ayudar a aquella gente necesitada que te encuentres por la calle.

Sin la adaptación, las normas son:
a)    No rezar durante 7 años.
b)    No dormir durante más de un día en el mismo sitio.
c)    No podrás ni lavarte, ni peinarte, ni cortarte el pelo de ninguna parte del cuerpo ni las uñas.

Abel le da a María la mitad de la herradura de su caballo. sin la adaptación, es el protagonista quien le da medio anillo a la hermana pequeña de la familia que le había acogido un día para dormir en su casa

Es el ogro el que hace que se mueran las dos hermanas, en vez de ser ellas quién se suiciden.


Referencias
- María Trinidad Labajo. (2010). Análisis de textos de autor. Literatura Infantil (78), 16-22. Universidad La Salle.

- Eugène Delacoix. (1930). La libertad guiando al pueblo.: Carpeta pedagógica

- Niños y niñas de 5 años. Cómo son. Características evolutivas., de Mamá psicóloga infantil. Sitio web: http://www.mamapsicologainfantil.com/ninos-y-ninas-de-5-6-anos-como-son

Un regalo DiFeReNtE (II)

La profesora dejó una serie de cuentos sobre su mesa y al azar, ayudándome en gran parte de la atrayente y curiosa cubierta, decidí escoger este relato, aunque pequeño, lleno de vida, ilusión y gran imaginación.


FICHA TÉCNICA:
· Título: “Un regalo diferente” 
Portada del libro
· Autora: Marta Azcona
· Ilustradora: Rosa Osuna
· Editorial: Kalandraka
· Fecha 1º edición: octubre 2014
· Hipótesis de edad recomendada: 4-5 años






FORMATO:
Nos encontramos ante un libro cuyas cubiertas son de cartón, por lo que es resistente y adecuado para niños de 4-5 años ya que al caerse o darse un golpe no se llegaría a romper. Asimismo las hojas que lo componen son relativamente gruesas y cubiertas por la portada y contraportada. Son fáciles de manejar, con un lenguaje adecuado, sencillo, aunque a la vez no muy recomendado ya que la tipología es diferente a como ellos estudian las letras y, en algunas páginas, las palabras parecen como si estuvieran “volando”, ya que no siguen una línea recta; esto pude perjudicar y/o despistar a los pequeños lectores.

Aunque la lectura, formato e intención estén destinados a un público de entre 3 y 6 años -por su aspecto, lenguaje y decoración-, en realidad, considero que, más específicamente, el perfecto destinatario se encuentra en los 4 años. Esto se debe a la reacción del público a la hora de comprender y cavilar la enseñanza emocional, valores y contravalores de este imprescindible relato. Ya que un niño de cuatro años es consciente de ello.

• ¿Por qué considero y recomiendo este libro especialmente a la etapa comprendida entre los 3 y 6 años?

-       "De los 3 a los 6 años, el niño experimenta terrores y personales que son normales; desarrolla el concepto de identidad individual y su autoestima, tiene una vida imaginativa muy rica y abundante que le ayuda a entender lo real. Ha desarrollado el concepto básico de la narración, desarrolla su capacidad de percepción selectiva y observación y tiene un concepto de moralidad absoluto. En esta época es más autónomo en su lectura: ya distingue palabras y sabe seguir la narración, "leyéndose" a sí mismo en voz alta, a través de las ilustraciones. Le gustan los cuentos que le permite trabajar sus emociones personales; los cuentos que le hablan de la importancia del individuo; los cuentos que le presentan la fantasía de manera verosímil enriqueciendo su mundo interior; los cuentos con secuencia narrativa clara unidireccional; los cuentos de trama predecible pero con finales sorprendentes; los cuentos que le presentan finales felices y justos, que le permiten desarrollar su capacidad para percibir detalles".

• ¿Y por qué específicamente a los niños de 4-5 años?

-       Porque esta etapa del desarrollo evolutivo de los niños, los niños suelen identificarse con tema principal y secundarios del relato.

En esta edad los niños ya tienen relación y se han familiarizado con la imaginación. La usan para conseguir comprender, interpretar y recrear el mundo que le rodea. Su fantasía les ayuda a entender ciertas reglas, limites, a ponerse en el lugar del otro, y a crear un entorno íntimo, lleno de magia, en que sólo él tiene acceso. La imaginación, para ellos, sería algo así como un grandísimo espejo de la realidad en la que viven. Es la base de su creatividad, y por tanto, debe ser libre y respetada.

Cuando el niño imagina y fantasea, también se divierte y, al mismo tiempo, exterioriza sus propios problemas e inquietudes, en un mundo donde las reglas y las decisiones pertenecen sólo a él. El niño controla todo y a todos. Inventa amigos, hermanos, personas imaginarias que normalmente tienen la misma edad que él. Mezcla el sueño con la realidad.

Es normal también que el niño intente ocultar su mundo imaginario de los padres. Esta es la forma que tiene él de proteger su fantasía y alejarla de alguna posible crítica. El mundo imaginario del niño sólo puede ser motivo de preocupación si continúa persistiendo a lo largo de su desarrollo o si impide al niño a que sea consciente de la realidad en que vive

-      Por otro lado, por el nivel conductual y emocional que poseen a esta edad:

A esta edad los niños son egocéntricos, y quieren que el mundo gire a su alrededor, pero ya es capaz de compartir juegos y juguetes con otros amigos o compañeros. Participan en juegos con niños de su misma edad y les agrada su compañía. En ese caso, los dos amigos comparten un mismo trozo de tela con el que disfrutarán de numerosas aventuras.
Reconocen las emociones y sentimientos de los demás.

Muestran actitudes de protección ante los más pequeños

Les gusta hacer encargos y asumir responsabilidades en las tareas domésticas y escolares. De aquí que sea importante la figura de los “encargados” en el aula.

Les gusta que les elogien cuando hacen las cosas bien.

Son fantasiosos y es probable que tengan algún amigo imaginario. Esta es la edad en la que aparecen con mayor frecuencia.

En conclusión, la edad recomendada es la de 4 -5 años puesto que se pueden identificar en casi todos los aspectos con el personaje protagonista y con los que sucede a lo largo del relato.


CONTENIDO:
El tema principal, sin ninguna duda, es la imaginación. La autora del libro nos muestra cómo, con imaginación, el objeto aparentemente más inútil puede resolver cientos de funciones y hacerte más feliz que utensilios más complejos y destinados a fines concretos. A diferencia de los mayores, tal vez por su ingenuidad e inocencia, envidiablemente, se conforman con mucho menos que nosotros Una adolescente de 16 años dudo que sepa sacarle tanto provecho a un trozo de cortina como un niño de 4, ya que para chicos de esas edades cualquier objeto es una estremecedora aventura digna de vivir. Aunque la sociedad de hoy en día, consecuencia del consumismo y del capitalismo, nos haga pensar que cuanto más cueste un regalo más tiene que gustar, en realidad, no es, en absoluto, así. Puede tener (y, de hecho, muchas veces tiene) más valor, tanto sentimental como por su utilidad, un regalo que no conlleve gastos (o que sea relativamente barato) que uno que prescinda de un gran capital. Obviamente el tema principal establece una gran relación con la edad recomendada, ya que la imaginación es una facultad humana que ya se va teniendo desarrollada a esta edad, por lo que los lectores, sin dificultad alguna, podrán ponerse en la piel de los protagonistas y vivir sus propias aventuras.

En cuanto a los temas secundarios, cabe destacar las relaciones entre las personas; en este caso la que tienen los dos amigos. En estas edades son muy importantes las relaciones de unos niños con otros. Sobre todo buscan relacionarse entre iguales. Son importantes a la hora de desarrollarse como personas, de desarrollar su autoconcepto y construir su autoestima en dichas edades (4 años). Además es importante que los niños se sepan relacionar a estas edades para así adaptarse socialmente. Gracias a las relaciones de unos con otros, los niños se forman opiniones de sí mismos al verse como otros los ven. Al compararse con otros niños de su edad tienen un modo realista de medir sus propias habilidades y destrezas. Otro de los temas secundarios, probablemente menos importante, pero que más protagonismo ha despertado en mí, es el de juzgar sin conocer, y explico por qué. La primera impresión del protagonista al ver el regalo es de innegable decepción, pero al familiarizase con él y “conocerlo” más a fondo, rectifica demostrándose que el prejuicio se había esfumado y ya no recordaba el ansiado trompo. Y eso, desgraciadamente, suele suceder a muchas personas numerosas veces a lo largo de su vida con todo. Ya sea con personas, regalos o impresiones, no podemos juzgar ni criticar antes de sacarle todo su jugo. No se debe calificar ni clasificar nada antes de conocerlo. Hay que dar siempre a todo, mínimo, una oportunidad. Por último, también cabe destacar la amistad, cuando hay amor, aprecio y ganas de vivir compartiendo, da igual disfrutar con una simple porción de tela que con un esperado trompo, porque lo que realmente importa es la compañía, disfrutar con y de la otra persona.

En cuanto a los temas que trata el libro, los veo muy adecuados para la edad que he recomendado; principalmente porque son temas que ya han experimentado hasta ahora, y esto hace que se puedan poner en la piel de los protagonistas. Que se puedan introducir en el cuento. Que puedan vivirlo como si ellos mismos fueran los protagonistas de dicho relato. En cuanto a las relaciones con los demás se dan continuamente desde que entran en clase hasta que salen. Y, en cuanto a la imaginación, a esta edad muchas veces los niños desconectan de la realidad para irse a las nubes e imaginar un mundo fantástico, sobre todo, en la hora del recreo o del tiempo libre.


Este cuento está estructurado de la siguiente forma:

a) Planteamiento: integra desde el momento en que Tristán llega a casa de su amigo Marcel por su cumpleaños. Éste le entrega a su amigo un regalo muy especial, y el anfitrión le invita a merienda.

“El día de su cumpleaños, Marcel invitó a Tristán a merendar a su casa.
-          ¡FELICIDADES!
-          dijo Tristán al ver a su amigo, y le dio un pequeño paquete”.

b) Nudo: una vez que terminan de merendar los dos amigos, deciden salir a dar un paseo; durante él vivirán numerosas aventuras. Siempre acompañados del trozo de tela, es decir, el regalo menos esperado.

“Después de merendar los dos amigos salieron a dar un paseo.
Y como el sol quemaba mucho… se taparon la cabeza con el pañuelo”.

Una de las aventuras

c) Desenlace: una vez caída la noche, terminan los dos amigos sus inolvidables aventuras, y tras agradecerle Marcel a su amigo Tristán el regalo, cada uno parte a su respectivos hogares.

“Por fin llegaron a casa, y Marcel dijo:
-          ¡Gracias por tu regalo; es mejor que un trompo!”.


El protagonista del relato es un ser animado (no muy bien distinguido) llamado Marcel. A simple vista parece bastante inconformista (dada su comprensible reacción de desilusión con el regalo recibido) pero que demuestra una gran inteligencia y madurez a la hora de desenvolverse, bajo esa presión, ante las situaciones a las que se enfrenta a lo largo de la historia. También es un personaje con una sobresaliente imaginación, capaz de navegar, volar y defenderse del sol y del frío con un trozo de tela. Y, por último, es un ser agradecido, que termina reconociendo que verdaderamente el regalo es mucho más de lo que imaginaba en primera instancia. Como en todos los relatos, o por lo menos así debería ser, el protagonista tiene un papel muy importante. Es un personaje que vive experiencias que se adecúa al momento evolutivo de los lectores, como es el vivir diferentes aventuras, ya que los niños a estas edades se enfrentan a diferentes situaciones continuamente, comparten sus cosas con los demás, se apoyan los unos a los otros y, cuando se lo pasan bien, disfrutan como si estuvieran ellos solos en el mundo.

El personaje restante es su amigo Tristán, el artífice del regalo sobre el que se desarrolla el relato, con el que comparte todas las aventuras. Un buen amigo que decide acudir a la casa de Marcial con una grata sorpresa el día de su cumpleaños.

Se trata de un cuento literario que esconde bajo esos infantiles párrafos, un elevado número de valores: como el de la imaginación en primer lugar, ya que gracias a ella son capaces cruzar un río, resguardarse del viento y protegerse del sol; el de la felicidad que se ve reflejada en las caras de los protagonistas cuando se adentran a todas las aventuras; la amistad que hay entre los protagonistas, y el agradecimiento por parte de Tristán hacia Marcel; y, también he de mencionar el agradecimiento por parte de Marcel por el buen regalo que resultó ser el trozo de tela. Como contravalor cabe destacar la desilusión inicial por parte del protagonista al recibir un regalo que no se esperaba, pues él deseaba un trompo.



El valor de la felicidad



En cuanto al lenguaje, como he mencionado al principio, estoy en desacuerdo con la distribución de las letras que componen determinadas expresiones ya que dificultan su lectura, como por ejemplo “F e L i C i D a D e S”. Aunque en algunas ocasiones la caligrafía no sea la más adecuada, su comprensión es de lo más sencillo.


CONCLUSIÓN:
Personalmente, y tras la lectura previa del relato, he de decir que sí lo usaría, ya que aunque el mensaje principal no lo vayan a descifrar como lo podría hacer un público de mayor edad, sí serían capaces de comprenderla, disfrutarla y vivirla. También porque chicos de reducida edad pueden disfrutar de los personajes, viñetas y dibujos que aparecen en el cuento, a diferencia de cualquiera de nosotros.

Es un libro sobre el que se puede dialogar tras su lectura sobre temas como la amistad, el valor material o la imaginación.

A decir verdad, disfruté tanto con él, que he de reconocer que lo primero que hice tras su lectura, antes de disponerme a realizar esta memoria, fue recomendarlo a un joven de 20 años,  por lo que no dudaría tampoco en hacerlo con alumnos de menos edad, que son los verdaderos destinatarios de esta obra.



Es una pena que muchos de vosotros no podáis tener en mano este precioso relato, pero para que os podáis hacer una idea y  saber detalladamente acerca de él, sólo has de pinchar en el vídeo de a continuación:




REFERENCIAS:

- Paloma Hada de los Cuentos. (24 de junio del 2015). Un regalo diferente Vídeo-Cuento. Sitio web: https://www.youtube.com/watch?v=cRO-QHCoFCE

- María Trinidad Labajo. (2010). Análisis de textos de autor. Literatura Infantil (78), 16-22. Universidad La Salle.

- Niños y niñas de 4 años. Cómo son. Características evolutivas., de Mamá psicóloga infantil.
Sitio web: http://www.mamapsicologainfantil.com/ninos-y-ninas-de-4-5-anos-como-son

- Ana Muñoz. (2002). Las relaciones con otros niños., de Centro de Psicología Virtual Sitio web: http://www.cepvi.com/index.php/psicologia-infantil/desarrollo/las-relaciones-con-otros-ninos